La nevera de Aoiz, a la fresca entre artistas y ermitas

Vista de la nevera de Aoiz, que se conserva en buen estado y que se puede ver desde sus dos entradas, enrejadas, de luz

Tras disfrutar desde siempre de la tan colosal como enigmática nevera de Fitero, en el glacis que de Roscas cae hacia el río Alhama cerca de los Baños de Fitero, y hace no mucho tiempo de la nevera de los Cadarso de Aras, el descubrir el pozoblanco de Aoiz fue un fresco reencuentro con la imaginación hecha práctica por los hombres y mujeres de pretéritos siglos en su búsqueda constante de la mejora de sus condiciones de alimentación y vida. Antes, el arte romanista que alberga la fornida iglesia de San Miguel te alucina y tienta a desgranar los miles de gestos romanistas de su retablo (1570). Retablo de magnífica arquitectura y escultura que forma parte del póker de obras maestras de Juan de Anchieta (Azpeitia, 1533). En marcha está el circuito guiado por ayuntamientos y consorcio de la Zona Media para alucinar con los cuatro grandes retablos de Juan Anchieta en Navarra: el propio de Aoiz, Cáseda, Añorbe y Tafalla.

Dejamos atrás la villa por el lienzo trasero de la iglesia que tapa el entramado de maderamen y engarces del retablo de Anchieta. Y se baja hasta el puente de Auzola o Bidelepu (quizá, junto al del Runa en Gares, el más bello puente medieval de Navarra). Soberbia construcción de cuatro ojos y solera almadiera que se atraviesa y se toma la ruta diestra, por el antiguo camino de Guenduláin. Bajo la atenta vigía de la cima de Axarimendia (722 m.) hay que seguir ese trayecto durante unos 3 kilómetros.

La obra tiene hasta 9 m de envergadura, casi 7 m de diámetro y su capacidad de almacenamiento llegaba a los 250 metros cúbicos.

Es un fácil recorrido hasta la ermita de San Román de Guenduláin por diversos parajes llenos de encanto: entre ellos, nuestro destino, la nevera de Aoiz. Llegamos primero a San Román, pequeño templo de cara limpia y amable por su suave, pero constante, energía. Además, esta ermita tiene su importancia histórica por haber sido marco en 1479 del tratado de paz entre agramonteses y beaumonteses que, ante la presencia de la regente Magdalena, clavaron sus espadas en tierra. La corona y las espadas del escudo agoizko hacen referencia a la memoria de este acontecimiento.

Cerca de la ermita, retrocediendo un centenar de metros, hay un camino que sube y que atraviesa un solar margoso y en cuesta que, tras adentrarse en un pinar, nos conduce hasta la nevera de Aoiz. Es una peculiar construcción de piedra semioculta en un pinar. Hay que estar atento para adivinar su cúpula que, camuflada, se levanta sólo un par de metros sobre el terreno. La mirada se convierte enseguida en introspectiva, imaginando factura, funcionamiento, materias primas y trasiego. Hasta ahora, aunque en buen estado de conservación, se encontraba perdida en la maleza. Se trata de una antigua construcción dedicada al almacenamiento de la nieve para su posterior venta y también para la buena conservación de los alimentos en calendas cálidas.

A varias decenas de metros hay un balcón rocoso y de privilegio desde el que se puede lanzar la mirada por la frondosidad del bosque hacia el otrora próspero aserradero de Ecay. Y de telón de fondo, aparece el dibujo natural del Poche de Zuza, con sus robledales y pinares, y, más allá, la Higa de Monreal, ribeteada, arriba, de cenefa color haya.

El recorrido patrimonial de Aoiz, sin llegar a entrar al entramado de las rúas de la villa y sus soberbio caserío, es variado y pleno. En esta ruta contada destaca el célebre artista del siglo XVI, caminos y ermitas antiguas cuajadas de historia y culto… pero, algunas veces se agradece y gusta la más primaria querencia del instinto humano a las obras, empresas y necesidades más elementales, que son fábricas que refrescan los sentidos. Allí arriba, a la fresca, la nevera luce 9 m. de envergadura y amplios 7 m. de diámetro. Su cúpula está perfectamente engarzada. Su gran capacidad de almacenamiento (hasta 250 m3) la convirtieron en uno de los principales surtidores de hielo para la noble y leal villa y comarca de Aoiz.

Komunikabidea: Diario de Noticias

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