El colegio de Aoiz recuerda a Mikel Mañú en el Día del Árbol

arbolFresnos, cerezos silvestres y de flor, arces y nogales, setenta árboles en total, hacen que Aoiz sea un poco más verde con la celebración del Día del Árbol, que tuvo como escenario la semana pasada el parque infantil de las escuelas, aún sin sombra, y el barranco de Angiluerreka, a las afueras de la localidad. Y en el marco de esta fiesta tuvo lugar el especial recuerdo y la entrañable despedida que los compañeros y compañeras de Mikel Mañú tributaron al amigo que se fue el pasado mes de octubre, justo cuando arrancaba el último curso de Primaria, a la temprana edad de 11 años, a causa de la leucemia.

La idea fue de los amigos. Ellos eligieron la actividad, el lugar y la forma en la que podrían llevar a cabo una despedida que había quedado pendiente. “Necesitaban hacer algo, expresar sus sentimientos, hablar de él y decirle muchas cosas”, recuerda una de sus profesoras, Eva Capel. Y se pusieron a la tarea en una comisión de duelo para encauzar los deseos infantiles dejando que ellos fueran los auténticos protagonistas. “Desde el principio tuvieron claro que querían plantar un árbol, y también que lo harían en un lugar apartado, fuera del centro, para que estuviera protegido de todo lo que no le dejara crecer sano”.

Mensajes y cartas. El colegio trasladó este propósito al Ayuntamiento y encontró total receptividad. El viernes pasado se dirigieron al sitio escogido, el barranco de Angiluerreka, donde vivieron una experiencia inolvidable. Hicieron el agujero profundo para albergar el cerezo, y junto a él enterraron sus mensajes, cartas leídas en voz alta, dibujos y fotografías de alegres momentos vividos. Cantaron, rieron y lloraron acompañados de todos los profesores de 6º, de los padres de Mikel, de otros amigos acompañantes en el duelo, así como de los empleados municipales que les ayudaron en la tarea junto al alcalde, Unai Lako, que quiso tomar parte en el especial y emotivo homenaje.

Había mucha tristeza y rabia contenida, y gran necesidad de cerrar en parte una experiencia amarga que les ha unido como una piña, y les ha servido para comunicar y compartir sus sentimientos.

Habrá más días del árbol en Aoiz, pero ninguno tan especial como éste para los amigos de Mikel Mañú, que han aprendido de su lucha y de la alegría que ha sido capaz de transmitirles a pesar de su enfermedad. La piña ya tiene su sitio en el barranco de Angiluerreka: un lugar especial que florece, donde fluyen todos los buenos sentimientos relacionados con Mikel.

En el recuerdo, un pueblo entristecido

Once años. Mikel Mañú dejó en Aoiz el mejor de los recuerdos cuando se fue el pasado 24 de octubre, con solo once años. “El pueblo está triste, desorientado, enrabietado también, y cuesta caminar por sus calles”, escribía el alcalde. No hubo colectivo agoizko que no le brindara un homenaje para hacerle llegar desde el corazón la energía positiva a Madrid, donde luchaba “como un jabato” contra la leucemia. Dicen que nunca se rindió, ni perdió la alegría, y vivió con interés la ilusión de la amistad.

Kazetaria: Marain Zozaya.
Komunikabidea: Diario de Noticias

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