Un buen consejo

Me encontré con un amigo común al que hacía mucho que no veía. Se llama como te llamabas tú, Manolo, y también era «El gallego». Además de allí, del pueblo de al lado del tuyo.

Yo con Manuel jugué al futbol -me dijo- Él acababa «su carrera deportiva» y yo era de los novatos. Hará unos 30 años de aquello, ni más ni menos. Jugábamos en el Lar Gallego. Luego Manuel fue nuestro entrenador. Para mí era un referente (para nosotros también).

Después se puso serio, me miró, me agarró por el hombro y me confesó algo que para él era importante. Manuel me dio por aquel entonces uno de los mejores consejos que me han dado en la vida: No hagas a una mujer lo que no te gustaría que le hiciesen a tu madre o a tu hija. Gran consejo pensé yo.

Luego ya entramos a tu funeral y tus hijas nos hicieron llorar recordándote. Cuanta vida Manuel.

Menudo derroche de intensidad, tu vida aun corta vale por 3. Menuda manera de entender el momento presente tan intensa, que llevo escribiendo este epitafio desde que te conocí. Qué valentía y confianza en uno mismo, asumiendo las consecuencias de vivir tan rápido. Jode Manuel, conocerte sí que ha sido una lección. Eso sí que es ser un tipo entero con mayúsculas, mirándole al destino sin ponerse de refilón. Nada de guardar para mañana, que no existe. El mañana para los cobardes.

Y nada Manuel, que nos comemos el botillo solos; una pena que no salgas de ésta. Cómo te vamos a echar de menos, amigo. Que sepas que para nosotros eres y serás el «IDOLO».

A nuestro querido amigo: Manuel Isla Mato, «O rubio».

Vídeo de los comienzos de TutoBerri donde aparece nuestro amigo.

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