Escultura con historia y por la paz en Aoiz

«Si hubiera más Magdalenas o Maddalen en puestos de poder, quizá no fueran necesarios más espacios y actos por la paz como este». Las palabras de Iosune Etxarte Buezo resonaron con fuerza en la tórrida mañana dominical. Y fueron acogidas con un sentido aplauso. La agoizka, de 32 años, fue protagonista en la jornada popular desarrollada en Aoiz junto a la ermita de San Román, templo vinculado al despoblado de Gendulain. Era el colofón del proyecto Gendulain, lugar de paz, que contó con la participación de grupos culturales y la inauguración de la escultura bautizada como Maddalen, obra de Etxarte, que evoca la reconciliación.

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