Actividades del personaje D. Fernando Bezunartea en su trayectoria como escribano en Aoiz y sus resoluciones en la explotación del monte Irati

Para desarrollar con amplitud y criterio la historia de la villa de Aoiz, creo que es preciso dar a conocer, además de los hechos ya constatados en otros documentos, a personajes que, aunque no originarios de nuestra villa, han participado en hechos de interés en el desarrollo de actividades influyentes en su historia. Uno de estos personajes a los que hacemos referencia en este trabajo es D. Fernando Bezunartea, escribano, profesional del derecho y funcionario público para dar fe, de diversos actos y documentos de su larga trayectoria profesional dentro de sus actividades en estamentos de Navarra y en particular en nuestra villa.

Escribano y hombre de negocios, nacido en Ochagavía el 8 de febrero del año 1800, y fallecido en Aoiz el 9 de octubre del año 1883. Fue nombrado escribano Real en el año 1834 y al año siguiente ejerció como tal en Tudela, Fitero y Pamplona. Cuando en el año 1836, José María Elizondo, escribano de Ochagavía, se unió a los carlistas, nuestro personaje pidió y obtuvo esa plaza. Para ello pasó el correspondiente examen, presentó la justificación de limpieza de sangre y de que disponía 300 ducados de plata de patrimonio.

En el año 1849 se trasladó a la villa de Aoiz, pero siguió haciendo gestiones para los municipios del valle de Salazar. Fue socio de la empresa maderera “El Irati” y de su sucesora “Moso, Bezunartea y Cía.”, por lo que tuvo estrechas relaciones con Juan Pedro Aguirre Doray y otras personalidades liberales. También compró bienes desamortizados viñas y minas como “La Consolación”, “La Navarra” y la “Pamplonesa”.

Documento en el que se recogen los nombres de los notarios que ejercen su profesión en un lugar

Adscrito al liberalismo, en julio del año 1848 firmó la circular de la Diputación a los navarros en contra de lo que querían (los carlistas) emprender una nueva guerra civil. Perteneció a la Milicia Nacional del valle de Salazar y fue condecorado en agosto del año 1841 por el pronunciamiento del año 1840. Tres años más tarde, perteneció a la Junta de Gobierno de la Provincia de Navarra surgida tras el levantamiento contra Espartero y firmó la alocución del 30 de junio de ese año, para que los navarros apoyasen la nueva situación política. En septiembre se presentó sin éxito a diputado a Cortes.

Fue diputado foral por el distrito de Aoiz en cinco ocasiones: elegido en las elecciones del 6 al 10 de mayo del año 1843, convocada la vacante de Juan Pedro Aguirre Doray, en las elecciones del mismo año, en las del 18 al 20 de julio del año 1847 (en esta convocatoria fue el único candidato, pero que el hecho de que en la capital del partido Aoiz, ni siquiera se constituyó la mesa y que solo obtuvo el apoyo de 60 de loa 225 electores del mismo, indica que su candidatura encontró serias resistencias). En el año 1850 le correspondió cesar y volvió a presentarse en la convocatoria del 25 al 27 de febrero, de nuevo fue el único candidato y salió elegido con los votos de 85 de los 231 electores del partido; el 31 de agosto del año 1854 el gobernador civil le nombró diputado en sustitución de Juan Pedro Aguirre Doray que había dimitido. De nuevo concurrió, aunque sin éxito a las elecciones de los días 9 y 10 de junio del año de 1865. Como vocal de su comité electoral, firmó el manifiesto del Partido Liberal Fuerista Monárquico del 7 de diciembre del año 1868, en el que se pedía el voto de los navarros, para su candidatura en las Cortes Constituyentes de enero del año 1869.

Todo lo expuesto en esta parte de este trabajo corresponde, a las actividades del personaje Fernando Bezunartea respecto a sus actuaciones políticas dentro del contexto de la situación de Navarra a finales del siglo XIX. Con posterioridad nos vamos a centrar a sus actuaciones dentro del espacio socio-laboral de su responsabilidad como miembro destacado en su trayectoria de sus actuaciones en la explotación del complejo “El Irati”.

Muy probablemente durante la primera guerra carlista (1833-1840), la explotación de los montes navarros se redujo, pero desde luego no se suspendió, aunque hay constancia de que alguna sociedad maderera desapareció. En cuanto al bosque Irati, que es el que nos concita más interés, se sabe que también durante la guerra, el valle de Salazar dedicaba una pequeña cantidad de sus árboles emblemáticos, es decir, las hayas, a fabricar carbón y remos para las armadas, pero quizás la causa del conflicto, el resto el resto del bosque como se dice en el año 1839, permaneció improductivo, y los árboles de dichas especies se perdían de vejez, sin dar el menor beneficio.

Firma de un acta notarial en una determinada notaria por parte del notario correspondiente

A ello debió contribuir en que varias de las ventas de arbolado acordados por el valle de Salazar en los años finales de dicha guerra, no se pudieran llevar a su venta. En efecto que así sucedió con algunos que se mencionan a continuación. El 16 de noviembre del año 1837 se autorizó a Fernando Bezunartea, alcalde de Ochagavía y otros para que vendieren o arrendasen por algún tiempo dos porciones del monte Irati, a franceses que se habían interesado en hacer carbón y remos para su armada.

Como resultado de la negociación llevada a cabo por Bezunartea, se llegó a un acuerdo con otros madereros, y el día 2 de enero del año 1638 se formalizó una contrata, por el cual el valle vendió 8.000 hayas para remos a 2 pesetas cada una, bajo un condicional, de que se vendan también abetos a razón de 12 reales cada uno para evitar la competencia con otras ventas separadas. El acuerdo pone de manifiesto el protagonismo de Fernando Bezunartea que tuvo éxito en esta gestión, pues dos meses más tarde el 12 de agosto del año 1839 redactó la contrata con el valle acordando las condiciones para la explotación del bosque.

Creación de la compañía inicial de El Irati. En este contexto, desde finales del año 1837, es como se deduce la contrata señalada del 2 de enero del valle de Salazar con Juan Salle (hombre de negocios madereros de la zona), a través del mismo y de Fernando Bezunartea, y un grupo de hombres de negocios, algunos de los cuales ocupaban cargos políticos, venían trabajando en la constitución de una compañía para explotar el bosque del Irati a gran escala. Su objetivo se vería facilitado porque como hemos señalado los meses finales de la guerra carlista, los vecinos se encontraban empobrecidos y arruinados por haber perdido la mayor parte de sus ganados y único medio para vivir en la Montaña. Esta circunstancia debió sobreponerse a cualquier otra, por lo que cabe pensar que, aunque fueran los más adinerados los que gestionaron las explotaciones de madera y su venta, los actores menos favorecidos, al menos no se opusieron a la iniciativa.

Singular firma de un documento por un notario de la villa de Aoiz

La gestión de dicha compañía la conocemos en parte gracias a la conservación parcial de correspondencia cruzada entre los dos promotores Juan Miguel Inda, que era vice cónsul en Olorón (Francia) y Fernando Bezunartea, que residía temporalmente en San Juan de Pie de Puerto (Francia), en casa de Juan Salle, seguramente a causa de la guerra.

A finales del año 1838, los interesados estaban ya de acuerdo en la forma de iniciar la citada compañía, pues el 1 de diciembre, Inda notificó a Bezunartea que empezara a negociar la compra del bosque, comenzando por los árboles de haya y después, más tarde, los abetos. Las observaciones sobre estos últimos y otras que realizaba a continuación ponen de manifiesto la rentabilidad del negocio para la compañía, así como el papel de Bezunartea en lograr que el valle aprobase la contrata.

A pesar de los esfuerzos, la compañía del Irati, representada por La Salle y Bezunartea, parece que no llegó a obtener permiso para exportar carbón, y además se consideró incapaz de poner en marcha la contrata, por lo que decidió cambiar de estructura, ampliando el accionariado, al tiempo que cambió de nombre.

Creación de la empresa denominada de D. Juan Manuel Inda. En efecto, considerando las grandes proporciones de esta nueva empresa y por tanto los capitales necesarios para ponerla en actividad sus socios y dar continuidad esta empresa, por lo que con posterioridad decidieron dar entrada en la compañía anterior, a otros nuevos. Entre ellos a Nazario Carriquiri y la firma” Viuda de Rived e hijo Mayor”, conocidos en los negocios madereros.

No tubo continuidad esta nueva empresa por lo que con posterioridad cambio de nombre y objetivos de la misma.

Creación de la empresa Nazario Carriquiri y Compañía. Tampoco esta nueva forma tuvo continuidad por lo que el 12 de abril del año 1848 se aprobaron por los nuevos socios una serie de cláusulas que de hecho suponían la creación de una nueva sociedad, con una nueva distribución de los capitales de los socios.

En consecuencia, el 31 de agosto de 1848 los nuevos socios de ella acordaron pasase a llamarse de otro modo.

Creación de la nueva empresa denominada Moso, Bereciartua y Compañía. Se nombró director a Fernando Bereciartua. En los años siguientes la compañía tuvo a su favor, una situación política más favorable que las compañías de la primera época que hemos mencionado. A lo largo de su existencia esta nueva empresa sufrió todo género de controversias sobre su explotación maderera, que afirmaban que era excesiva.

A esta afirmación exponen los resultados de los últimos años de la explotación de esta compañía, así responden a la calumniosa imputación que se le ha hecho a la citada empresa de haber talado el bosque del Irati, imputación que sino por el espíritu que la ha dictado y la ofensa que envuelve, excitara a la risa, porque este bosque tiene una extensión de 4.626 hectáreas y distribuidos entre ellas los 57.209 árboles extraídos en los 20 años de trabajos y las 81.782 cargas de carbón elaboradas; resulta que cada año se han cortado medio árbol por hectárea, y se ha fabricado una carga de carbón aproximadamente por hectárea.

A lo largo de su existencia esta nueva empresa sufrió todo genero de controversias sobre su explotación maderera, lo que determinó que la última noticia del 22 de agosto de 1879, en que estaban concluyendo las operaciones de liquidación de la citada empresa como gestora de explotaciones madereras.

Esta es la última noticia que disponemos sobre las compañías madereras en la que intervino de alguna manera Fernando Bezunartea. De todos modos, seguramente su recuerdo estuvo presente en el grupo de industriales aezcoanos próximos al republicanismo dirigidos por el diputado foral de esta significación Domingo Elizondo, que impulsaron, entre otras, la empresa “El Irati” y el ferrocarril del mismo nombre a principios del siglo XX.

Como acabamos de resumir, estas fueron parte de las actividades empresariales de Fernando Bezunartea, a las cuales hay que añadir sus actuaciones como notario en su vigencia en la villa de Aoiz, al que corresponde su actividad desde los años 1849-1865, de cuyos documentos hemos realizado su correspondiente estudio.

Parte de un documento de Fernando Bezunartea, corresponde a un acta notarial realizado en Aoiz

Durante la vigencia en la notaría de Aoiz, Fernando Bezunartea desarrolló un gran trajín, como podemos comprobar en las numerosas actas notariales, que se pueden verificar durante los años de vigencia de esta actividad.

Como conocemos el ámbito de actuación de esta notaría de Aoiz, también contiene su actuación en lugares que comprenden otros municipios dentro del ámbito competencial de la citada villa.

Sería interesante aportar documentación de esta actividad notarial de Fernando Bezunartea, pero sería complejo resumirla para incluirla en este documento, por lo que dedicaremos un trabajo específico sobre las interesantes actividades de este personaje tan notorio, y que forma parte del conocimiento de su persona, como participe de una parte de la historia de la villa de Aoiz.

Josetxo Paternain Nagore
Miembro del grupo cultural HIDEA de la villa de Aoiz.