Trekking por Annapurna (Día 1)

Lo que nos afecta no es lo que nos ocurre, sino cómo nuestro cerebro interpreta lo que nos ocurre. En realidad, el cerebro compara lo que ocurre con las experiencias pasadas, las creencias, las emociones y las memorias, de tal manera que cada persona interpreta engañada por su cerebro. Interpretaciones diferentes del mismo hecho. En otras palabras, nuestro cerebro nos engaña.

Un mono sarnoso brinca de una rama a un pequeño montón de basura, un mediodía húmedo y templado, amenazado de lluvia por enormes nubes de evolución. Si la amenaza se cumple, se mojarán el cojo, el manco y el jorobado que están pidiendo en las escaleras. Se mojarán los saris de las señoras indies que sacan fotos. Se mojarán los que nos han cobrado la entrada. También se mojarán los budistas, las velas, los puestos de souvenirs y nos mojaremos nosotros. Los perros callejeros, también sarnosos, también se mojarán. Pero en el templo de los monos nadie atiende a la amenaza. Todos vamos a lo nuestro. Quizá podría ser así como alguien que vea la escena desde fuera lo entiende. O quizá no.

Ante la incertidumbre climática, lloverá o no lloverá, pregunto cómo evolucionará el tiempo. Alguien del grupo estima que si nada cambia, todo seguirá igual. Parece una predicción de lo más acertada y seguramente vale para más cosas. Se podría decir que vale para todo. La predicción se cumple: Trump sigue con su guerra; nosotros enganchados al móvil; yo, a ti; el cojo, el manco y el jorobado, pidiendo; Katmandú caótico a nuestros pies… y tampoco llueve.

Decidimos que vamos a visitar la estupa de Boudhanath. Pero lo hacemos rápido porque estamos cansados y decidimos ir al hotel a descansar hasta la hora de la cena. Al día siguiente nos esperan 11 horas de autobús, con un final que arranca un merecido aplauso para nuestro conductor de autobús y nos deja en el principio de nuestro trekking del Annapurna. Hoy nuestra primera etapa ha estado deslucida por una pista con bastante tráfico y en realidad nuestro viaje comienza mañana.

Pero el cerebro compara lo que ocurre con experiencias pasadas, las creencias, las emociones y las memorias. Y como el cerebro nos engaña, es fácil que todo lo escrito no sea así. Y quizá, a la vista de todos los ojos, nosotros, que estamos aquí, seamos unas personas privilegiadas viviendo una experiencia inolvidable.