En Aoiz hay una calle adoquinada (8ª entrega – Calle Virreina)

Es una de las calles principales del pueblo, que une a su vez el casco antiguo con los bloques de pisos y casas que se fueron construyendo en el crecimiento de Aoiz.

Es una calle estrecha y con aceras a los dos lados. Se le puso este nombre en el nomenclátor de 1859 por estar ubicada en ella la casa de Manuel Guirior y Portal de Huarte, que fue virrey de Perú y Lima y se casó con Ana de Guirior y Otazu también nacida en Aoiz.

En la fotografía antigua, vemos en la parte derecha, un gran patio, la casa de Guirior, donde estuvo el Círculo Carlista, la tienda de Confecciones de Lolita Unciti, la pescadería de Carmen Carlos, la entrada al pasadizo y en la parte alta de la calle, la casa de los Aoiz de Zuza luciendo en la portada su escudo en el que aparece el de nuestro pueblo.

En el lado izquierdo al comienzo de la calle se puede ver en la pared una placa de agradecimiento a D. Asunción Orbaiz y su esposa Dionisia Goñi, por haber sufragado los gastos de pavimentación de la calle en 1928. En el número 5, el escaparate de Confecciones Goiburu, establecimiento que este año celebra sus 200 años de existencia en Aoiz. Siguen las casas a lo largo de calle, hasta que encontramos lo que en su tiempo fue una belena (pasadizo) que unía la calle la Virreina con la calle de Las Eras y que quedó cerrada al construirse una casa. Para finalizar en el número 23 con una casa que perteneció a la familia Ruiz – Perurena y que conservaba el escudo de los Perurena.


En la foto actual, en el lado derecho, el antiguo patio es hoy parte del edificio del Juzgado y la casa de Guirior, un bloque de pisos. La casa y la huerta que pertenecían a Castelfuerte son ahora los pisos de Pasaleku, con una buena salida para llegar a la plaza, ahora que no existe el pasadizo. En el bajo, la Carnicería Migueliz y al fondo el Registro de la Propiedad.

Para acabar la calle, en casa de los Aoiz de Zuza, una pequeña sociedad gastronómica y en la esquina otro bloque de pisos, que dan la posibilidad a la gente de vivir en el casco antiguo.

En la parte izquierda, durante los Carnavales se abre la calle “Mascaritas y Cascabobos” que hace muchos años se conocía por la “belena del boticario”. A continuación, la gestoría Izaga, el lateral de Confecciones Goiburu y varias casas hasta la parte alta de la calle, donde hay ahora un bloque de pisos que acoge en sus bajos la sociedad gastronómica Kalean Gora, que aporta jolgorio y alegría a la calle.

El escudo de la casa que ocupaba ese lugar fue trasladado a los bloques de la calle Pasaleku, y hoy podemos apreciar allí su diseño ajedrezado y su inscripción: “SOY DE PERURENA”.

Francisca Oroz
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