Pequeños gigantes de Aoiz y de goma

Unai Lako, por la comparsa agoizka, y Rubén Platero con las reproducciones. (MARIAN ZOZAYA)

El rey Carlos III y doña Magdalena, la pareja de reyes de la comparsa de Aoiz que este año cumple 30 años, ya tiene su réplica de goma en la calle, coincidiendo con el 30 aniversario de la inauguración de la pareja. Los presentó en sociedad su autor, el escultor falcesino Rubén Platero Botello, rodeado de miembros de la comparsa agoizka en la sala de la Casa de Cultura repleta para la ocasión.

Y es que la espera había sido larga. La afición a la comparsa hacía tiempo que había hecho la demanda. «Tenemos de todos los sitios y nos faltaban los nuestros, lo habían pedido muchas veces, y ahora por fin, han llegado», recordaba el alcalde, Unai Lako, a su vez miembro del colectivo local. En total, Platero ha realizado 440 parejas, de las que 150 se quedaron en Aoiz para la venta, y el resto para el propio autor para su distribución en los diferentes puntos de Pamplona.

Se mostraba totalmente satisfecho con el resultado final: «Ha sido un proceso laborioso porque estos gigantes llevan mucho adamascado en sus ropas, pero yo creo que lo he conseguido», declaraba al final de la presentación. A pesar de que parece que las compasas van a menos, este escultor que tiene la agenda llena para este año y parte del próximo, aseguraba que hay mucha cantera.

Él mismo es portador de gigantes y siente que las comparsas son verdaderas familias. «La demanda es muy grande en Pamplona y sus barrios, también en los pueblos de la Ribera. Hace cuatro años que me dedico a ello y no he parado. Niños y niñas sienten como una dominación: tener las figuras de 3.80 metros en sus manos les atrae mucho. Es la ilusión de los niños y la mejor cultura que se les puede transmitir», declaraba.

EL RETO

Con gaitas, vals y música de fiesta, Rubén Platero junto al alcalde, Unai Lako, descubrieron la pareja, regalo del autor al Ayuntamiento, detalle que Lako agradeció al tiempo que reconoció la voluntad y el empeño del escultor por hacer las réplicas de Aoiz, quien aprovechó la ocasión para regalar otra pareja a su tía Isabel Botello, vecina agoizka a la que se siente vinculado, y a su tío, el desaparecido Óscar Iturri, al que recordó con una jota. «Era para mí un reto reproducir los gigantes de Aoiz por mi vínculo con este pueblo desde pequeño» expresaba mientras mantenía en sus manos las figura de goma atóxica y pintura permitida por ley de espectacular similitud.

Al primer aplauso para los gigantes y los gaiteros le siguió uno largo y una despedida con «la Polonesa», con intención de repetir el futuro modelado de la pareja de agoizkos, los dos que faltan para completar las pequeñas parejas coleccionables.

Komunikazioa: Diario de Noticias