Irene Anula: «Vainilla es un pequeño David contra Goliat en los Goya»

El cortometraje es un género cada vez con mayor auge en nuestro país cuyas producciones están recogiendo galardones a lo largo de todo el mundo con premios internacionales. En la próxima edición de los premios Goya, Castilla-La Mancha estará presente en varias categorías. Una de ellas, en los cortos, llega de la mano de la actriz conquense Irene Anula interprete de Vainilla quien reconoce sentir “vértigo” al medirse a otros candidatos de alto nivel. Algo que para ella “ya es un premio”.

¿Irene cómo surgió tu vocación por la interpretación?

Me ha gustado desde pequeña, pero fue en la época del instituto cuando me apunté a un grupo de teatro y ahí conocí lo que suponían los ensayos, la improvisación… me picó el gusanillo y decidí venir a Madrid a formarme. Primero estuve en la escuela de Cristina Rota y con otros maestros pero, sobre todo, con el que considero que es mi maestro Fernando Piernas con el que he hecho muchos cursos. Yo creo que la afición vino por ahí.

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Cómo es el día a día de una actriz?

Bueno, eso es algo personal. Es importante estar siempre preparado y si hace tiempo que no se trabaja es bueno realizar algún curso de reciclaje y estar enterado de lo que se está moviendo en todos los niveles, cine, teatro, y la televisión para conocer los proyectos que hay y dónde puedes encajar. También para mí es importante la preparación física para estar lista para poder afrontar cualquier reto. Yo practico artes marciales desde hace tiempo y ahora mismo soy profesora y tengo varios alumnos que son actores y actrices. Creo que son dos disciplinas que tienen mucho en común.

Su experiencia le ha llevado a trabajar en cine, teatro, televisión. ¿Hay mucha diferencia a la hora de interpretar en un género u otro?

Sí, muchísima. Depende de los gustos. En el teatro sueles tener mucho tiempo para preparar la obra, el personaje, encontrar las relaciones con los compañeros y el proceso hasta que estrenas es bastante rico en cuanto a ensayos. Además, si es una obra que está mucho tiempo, como ha sido mi caso en la última obra, también tienes un proceso de crecimiento con el público porque la obra sigue creciendo. En cuanto a la tele, casi nunca hay ensayos, te lo tienes que preparar por tu cuenta y se va a grabar. En el caso de las series diarias te da mucha experiencia a la hora de resolver situaciones. El cine depende mucho de con quién ruedes pero suele ser un término intermedio tienes más tiempo que la tele para preparar el personaje.

¿Tienes alguno preferido?

Siempre digo que el teatro es de mucha emoción, es el momento, un intercambio de energía entre tú y el público, es el que más me gusta. Pero trabajar en cine también es bonito porque con muy poco se pueden decir muchas cosas, ver el resultado al final de todos los compañeros que con el montaje cambia todo mucho y mejora mucho tu trabajo. Aún así, mi preferido es el teatro.

Has trabajado en series de Televisión como Amar en tiempos revueltos o la Sonata del silencio. ¿Han hecho estos papeles que la gente te reconozca por la calle?

Por lo que más me han reconocido por la calle ha sido por una obra de teatro y un corto que hice hace mucho tiempo. La obra estuvo tres años en cartelera y la vio mucha gente lo que hacía que luego en la frutería la gente te hablara y te comentara que la había visto. También es cierto que en series tampoco he estado un año y imagino que el panorama es diferente.

Has comentado que tienes gran experiencia en cortos. ¿Cuál es el panorama actual de este género?

Ahora mismo hay mucho nivel. Hace poco he sido jurado de un festival y estoy bastante puesta. Esto quizás tenga que ver con que es mucho más barato que grabar una película y esto da mucha más libertad para los creadores y directores a la hora de elegir actores, ubicaciones etc. Esto está ayudando a que en España exista un nivel de cortos muy bueno que es reconocido a nivel internacional con triunfos. Por ejemplo ahora mismo hay dos cortos españoles en la lista de los Oscar. Pero también es cierto que se han paralizado muchas ayudas y que sigue considerándose un género menor lo que es muy triste porque no es tan fácil contar una historia en tan poco tiempo. Ahora mismo hay muchos cortos muy largos, de 18 o 20 minutos, lo que es síntoma de que hay ganas de contar historias más largas lo que no hay es dinero.

¿Qué recorrido tienen los cortos a nivel de exhibición?

Muy poquitas. Existen algunos cines que tienen alguna iniciativa que ponen cortos antes de las películas pero fundamentalmente son los festivales. Recientemente ha sido el festival de Soria y la ciudad entera estaba volcada y las salas llenas pero porque hay detrás un director y un equipo que lo prepara. Por lo general la respuesta de los festivales es muy buena pero en los cines, por desgracia, vemos anuncios antes de la película en lugar de cortos.

Uno de los cortos en los que has trabajado, Vainilla, está preseleccionado a los Premios Goya. ¿Os veis con posibilidades?

Ups… Como te he dicho ahora estoy muy puesta en el tema y hay muchísimo nivel y en esa lista de quince hay cortos que me encantan, entre ellos Vainilla que es muy merecido que esté ahí porque ha ganado festivales internacionales importantes y aunque es muy sencillo es muy bonito. Yo lo veo como un pequeño David contra Goliat porque hay pesos pesados y lo veo difícil. No porque no tenga nivel sino porque en frente tiene grandes producciones. Llegar hasta aquí ya es un premio.

Precisamente en esa lista hay nombres como Juan Antonio Bayona o Ridley Scott, ¿se siente vértigo al competir junto a estos nombres?

Ellos lo hacen como productores pero sí que es cierto que se siente vértigo. Tienes TimeCode que es un corto muy bueno y que está preseleccionado para los Oscar. Se siente al mismo tiempo alago y susto.

Pero Vainilla también ha sido preseleccionado para los Oscar…

Lo fue porque ganó el Austin Film Festival pero ya ha salido la lista definitiva con los diez definitivos y nosotros no estamos entre los dos españoles que nos representarán.

¿Os lo esperabais?

Sí. Yo personalmente sí. Es verdad que en Estados Unidos está gustando mucho y que hay una distribuidora que está muy interesada pero es un cortito pequeñito frente a los gigantes. Ya fue una sorpresa estar ahí en la lista previa.

¿Qué tiene de especial Vainilla para que guste tanto?

El guión es de Susana López Rubio pero la mirada que tiene el director, Juan Beiro, es especial. Es un hombre que cuida cada detalle, cada plano. Es un corto que habla de la pérdida pero desde un punto de vista diferente. Hasta el título de Vainilla es redondo en cuanto al mensaje que manda el corto.

¿Hasta la fecha, cuál ha sido tu trabajo preferido?

Eso es muy difícil. Por ejemplo, la obra de teatro Los miércoles no existen han sido tres años con una gira incluida lo que me ha permitido vivir mil aventuras con los compañeros, con el personaje hemos dado muchas vueltas, una experiencia súper rica y recomendable. Y en el mundo del corto donde me he desarrollado quizás Cómo conocí a tu padre es uno de mis trabajos preferidos y de los que más orgullosa me siento.

Por último, tienes algún nuevo proyecto a la vista…

Esta semana hemos estrenado en el Festival Internacional de Gijón un corto nuevo llamado Vampiro que está dirigido por Alex Montoya y acabamos de arrancar con muchas ganas de que se vea en Madrid y otros festivales. Estamos expectantes porque es algo muy novedoso y diferente que creo que va a chocar un poco y no sabemos cómo puede resultar la cosa. Luego para principios de año hay otro proyecto de teatro, que no se puede decir todavía, pero está muy bien y con unos compañeros de un alto nivel.

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