Los gigantes ocupan Aoiz

agoitzko-jaiak-6_jpg_2014_24983_1La mañana del Día Grande de las fiestas agoizkas transcurrió entre gigantes, que asomaron por las calles en las que todavía quedaban visibles restos de la masiva juerga nocturna. La misa y procesión, en honor a San Miguel, y una extensa actuación de los dantzaris locales completaron los actos del programa en una cálida jornada de elevadas temperaturas (pasaban de los 30 OC a las 12.00 horas).

Los que sin duda más las sufrieron fueron los dantzaris y miembros de las comparsas que tomaron parte en la concentración de gigantes. Desembarcaron a las 11.00 horas, dispuestas tras el almuerzo a recorrer de nuevo las calles agoizkas, las veteranas de la Chantrea (Pamplona), de Tudela y Aurizberri-Espinal.

Se estrenaron, sin embargo, las comparsas de Buztinchuri y Rochapea. En total, 24 figuras, contando las seis agoizkas. «Esta mañana está siendo dura por el calor y las largas paradas», opinó Cristian Azcona, de la primera. Con sus cuatro gigantes (agricultores del pasado) y tres cabezudos era la primera vez que tomaban parte en la concentración agoizka. Igualmente lo hacían los rotxapeanos, con cuatro figuras (lavanderas y hortelanos) y dos kilikis. En su nombre, Oscar Castillejo dijo sentirse encantado. «Nos hemos sentido muy bien tratados y hemos disftutado de una buena mañana». Estas comparsas jóvenes (dos años y medio y cinco años respectivamente) destacaban las relaciones que se fraguan en las salidas y concentraciones «con las que aprendemos a organizarnos y a mejorar las nuestras», puntualizaron. Acompañadas por los gaiteros de Pamplona, unidas al resto de comparsas por la tradición y afición de bailar los gigantes, degustaron juntos una comida al final de la mañana con la que les agasajaron los anfitriones. Antes se marcaron la Polonesa y el Vals conjunto, entonado por los gaiteros de Lumbier, ampliamente aplaudidos.

Estos y otros actos, que ya son tradición, se mostraron renovados con respecto a otros años, reinventándose de algún modo un hacer que se prolonga en el tiempo. Este es el caso de la Coral San Miguel, 15 años saliendo al paso del santo para cantar el Agur Jaunak. Este año lo hicieron acompañados por vez primera de los miembros de Agoizko Dantzari Taldea. La directora de la coral, Aitziber Martxueta, coordinó voces e instrumentos en una iniciativa que, a todas luces, se repetirá. «Las cosas que se hacen una vez y salen bien son para siempre», sentenciaba la directora mientras recibía felicitaciones. «Para nosotros es un honor compartir este momentico con la coral», declaró Amaia Arlegi; junto a Txakoli, Jaione, Imanol, Saioa y Amaia, todos parte del grupo desde txikis, representan la continuidad de una arraigada tradición agoizka.

Y tras el saludo, la ofrenda oficial de la formación al santo, que este año también cambió de manos, de José Antonio Arlegi a Alberto Iglesias. También se reinventaron el ramo: gladiolos de la Mejana (término de huertas), casero y colorido.

La procesión siguió su curso, encabezada por los dantzaris txikis, comparsa de gigantes, cabezudos y zaldiko, sacerdotes, autoridades y miembros de la banda, hasta regresar a la iglesia para escuchar la Misa de la Vela, de Mariano García, una de las actuaciones señaladas por la coral, que consta de 35 miembros «en plantilla», y suma nuevas incorporaciones.

En el interior del templo sus voces ganaron recogidas, así como el sonido de las gaitas de Milaur, también novedad en el baile de gigantes de este año, a los que pusieron de nuevo pies Urko Dendarieta y Kepa Larrea, de momento sin cambios.

Testua: Marian Zozaya
Komunikabidea: Diario de Noticias