La luna y la naturaleza

Luna-IMG_5711Hola de nuevo, digo de nuevo porque aunque nadie se haya dado cuenta, la Sección de Naturaleza ha desaparecido en los últimos números. La mala situación económica de la revista, nos ha obligado a practicar un ERE con nosotros mismos para reducir el número de páginas; y la naturaleza, igual que pasa en la vida real es la primera “pagana” de las crisis económicas.

En los últimos años el mal llamado desarrollo sostenible, ya ni siquiera mantiene el apellido, porque en esta situación de crisis, hemos vuelto a tener que tragar con todo tipo de proyectos de una política desarrollista y cortoplacista; que traerá pan (para unos pocos), y hambre para mañana (para todos).

Bueno ya está bien de quejarnos, en este artículo vamos a tratar sobre alguien que siempre está encima de nosotros-No es la Ángela Merkel esa-, y que sin ella la vida en la Tierra sería imposible; La Luna.

Todos los seres humanos somos lunáticos, aunque la palabra “lunático” siempre ha tenido una connotación de locura, todos somos lunáticos porque estamos tremendamente influenciados por la Luna.

Las fases lunares, especialmente la Luna llena, influyen en nuestra reproducción, carácter, violencia, estado de ánimo y salud.

La Luna nuestro satélite, siempre ha iluminado nuestra noche, y todas las culturas que han habitado la tierra la han adorado como una Deidad. Hasta los vascos que son una raza “bien rara” se regían por un calendario lunar, el ciclo de la luna dura 28 días, lo mismo que el periodo menstrual de la mujer, y esta coincidencia o no, hizo que desde la antigüedad se relacionara a la Luna con la fertilidad. Bueno que estaba hablando de los vascos, en euskera la palabra “hil” se usa para la Luna, para el mes, y también para hablar de la muerte.

En euskera a la Luna se le llama la luz de los muertos, “hil argía”-Ilargia., y en la cultura vasca, el viernes era dedicado a la Luna. Los viernes se celebraban los Akelarres, “fijaos desde cuando se empezó a salir de marcha los viernes”.

La luna ha condicionado durante generaciones los quehaceres del ser humano, el agricultor armonizaba las labores del campo con las distintas fases lunares. Los trabajos forestales también se asociaban con la Luna, se cortaba la madera en menguante, las podas y las limpiezas se hacían entre la fase menguante y la luna nueva.

Toda esta cultura se ha ido perdiendo, aunque todavía se conservan algunas costumbres y perduran creencias que pueden considerarse mitos; pero que estudiados hoy demuestran que si la Luna es capaz de mover los océanos, como consecuencia de las mareas que ella controla; como no va ser capaz de influir en el ser humano cuyo organismo contiene un 70% de agua como mínimo.

También hay que decir que cuando no existía la electricidad, la influencia de la Luna era mucho más importante, porque por ejemplo las noches de luna llena eran las únicas que había la suficiente claridad para que las personas fueran privadas del sueño, y aquellas que sufrían trastornos mentales en esas noches tan brillantes podrían sufrir alteraciones de comportamiento, que darían lugar a las historias de hombres lobos y otros tipos de leyendas. Pero no todo son leyendas, un estudio reciente realizado en Gran Bretaña ha podido comprobar que en los días siguientes a la Luna llena, el número de pacientes que acuden al médico se triplica.

Así como en la antigüedad el hombre consideraba a la Luna como un Dios, el hombre moderno se considera Dios a si mismo y allá por los años 1960, se inició una loca carrera espacial entre EEUU y la URSS, que culminaría en el año 1969, con la supuesta llegada a la Luna de la nave estadounidense, APOLO XI tripulada por Armstrong, Aldrin y Collins. Fue Arsmtrong el primer ser humano en pisar la Luna. Esta es la versión oficial, existe mucha gente que no se cree que se llegó a la Luna, y que todo fue un montaje para que Estados Unidos alardeara de superioridad técnica espacial en plena guerra fría con Rusia.

Nosotros no alardearemos de pisar nuestra Luna, nos conformamos que siga ahí rigiendo nuestras vidas, y disfrutando de uno de los espectáculos mas preciosos que existen: contemplar esa Luna Llena brillante, majestuosa, en un cielo limpio.

En Internet hay multitud de imágenes y vídeos de la Luna, un lugar muy famoso y centro de peregrinación para admirar la luna es el Monte Victoria en Nueva Zelanda.

De todas formas no hay que ir tan lejos para contemplar esa hermosura. Yo me acuerdo de una noche de verano en la sierra de Zariquieta, cuando tanto se hablaba de que había apariciones de OVNIS en esa zona, que pude contemplar una luna llena rojiza tan grande, tan cercana que casi acojonaba, bueno quitamos el casi; acojonaba; pero era preciosa.

Texto: Juanjo Corera
Artículo publicado en El Tuto de agosto de 2014