Expedición Manaslu: Sama-Gaon (16/09/2013)

Y de repente, después de cinco días de trekking, en la tarde de la antepenúltima jornada, se levanta el telón de nubes y aparece el Manaslu; una cercanía irreal, hace que su cima nevada parezca al alcance de la mano, enorme, majestuoso, esbelto, con dos puntas blancas en forma de cuernos y asustándonos con su pose altiva e indiferente.

Otra vez aquí, pero en esta ocasión todo nuevo; el clima, el paisaje, el camino, la gente, la comida… han pasado ocho años y nada es igual.

manaslu 2005-2

El monzón todavía por irse, ha dejado manchado de verde luminoso todo lo que alcanza a la vista, por las tardes llueve un poco y los montes se cubren, siendo este como es un sitio tropical, ya en 2005 me pareció frondoso, pero esta estación hace que parezca un documental del amazonas.

El ruido entre los árboles y las malezas es atronador, cantan pájaros e insectos luchando por hacerse oír; mariposas, libélulas, mosquitos…vuelan a cada paso, que nos hace sudar la camiseta profundamente por el calor y la humedad, es increíble!.

Pero no solo eso ha cambiado, ahora una pista (bastante mala por cierto), hace la vida más comercial a los habitantes de este valle, y lo ha domesticado todo un poco, por lo menos en la parte baja. Móvil y tiendas de aparatos de última generación se pueden encontrar hasta dos días antes del último pueblo. Los burros que transportan los materiales de comercio han dejando obsoleto el cesto a la espalda y lodge; lodge en construcción por todos los sitios. Ahora mismo dormimos y comemos en un lodge con sus camas y sus pizzas, en el 2005 una recua de porteadores cargaba durante el trekking con la comida y las tiendas para todos los días. El boom inmobiliario ha llegado y rudos carpinteros y canteros  con herramientas primitivas se afanan en construir, me pregunto cuánta gente puede vivir aquí?

Un estrechamiento en el valle que hace que el Budhi-Gandaki  salte y proteste embravecido, marca de momento el lugar donde todo vuelve a asilvestrarse; de este punto en adelante el estilo tibetano toma el relevo y la tecnología frena su  imparable tránsito hacia el futuro, pero el boom persiste.

En 2005 pase tres noches en el mismo sitio desde el que escribo y era otro lugar, a aquella chica joven que me atendió junto con su hijo pequeño y su suegro, se la ha comido otra que se le parece, y el viejo que todavía vive y recita sus oraciones, ve con ojos vidriosos el hotelazo de tres plantas en lo que se ha convertido aquella humilde morada.

Y nosotros aquí, disfrutando del espectáculo en asientos de primera fila, de repente por un instante se abre el telón de las nubes que cubren los montes y aparece nuestro gigante, bienvenidos señoras y señores…, comienza el espectáculo, esto es el Manaslu!.

Hoy hemos subido hasta los 4000 mts. para aclimatar, mañana trataremos de dormir en el campo base, vamos con paso lento pero seguro, todo marcha bien, un abrazo a todos.

Crónica: Rubén