Korzhenevskaya, una de montaña

Javier Bermejo Garde “Txispi”, es un montañero de Aoiz que ha realizado alrededor de 25 expediciones por todo el mundo. Alaska, Kenia, Marruecos, Nepal, Kirguistan, Pakistan, y algún otro más, son los lugares que ha visitado, siguiendo su afición,  que no es otra que subir montañas.

Después de 30 años en la montaña conoce y ha compartido expediciones con los grandes montañeros e Himalayistas de todos los tiempos. Entre las montañas que ha visitado se encuentras el G2, el Nanga Parbat, el Cho-Oyu, el kosculak, el Mustang Ata, etc,  en las que ha tenido suerte dispar. Cenar con él, es un privilegio y una buena manera de conocer las historias y los lugares en los que ha corrido aventuras de todo tipo.

Acaba de regresar de Tayikistan, de un intento a dos montañas de 7100 y 7400 metros, en los que la suerte no les ha acompañado. Después de un complicado acercamiento al campo base por asuntos burocráticos y  problemas con las agencias con la que contrataron el viaje, siempre ávidas de renegociar los términos de los servicios contratados, de manera unilateral y a su favor. Txipi, acompañado de dos montañeros de Pamplona, Mikel Rípodas y Gorka “Txirius”, alcanzaron el campo base del Pico Korzhenevskaya, primero de sus objetivos y a la postre el último.

Tras un periodo de aclimatación duro y marcado por problemas estomacales consiguieron montar los campos de altura. Pero no se acababan de sentir recuperados del todo, pues se dio la paradoja de que ganaban en salud cuanto más alto estaban y más lejos del supuesto bien estar del campo base. Resulta que el campo base, común para todas las expediciones que se animan a intentar este monte, no es un ejemplo de higiene y la cocina se nutre del agua que manan las fuentes en las que vierten las basuras. Según Txispi podrían hacerlo de un glaciar situado 300 metros más arriba, pero a las agencias, más preocupadas por la salud de sus carteras, que por la de sus clientes, no tienen interés en  hacerlo. Tal es así que las descomposiciones son generales en muchos de los miembros de todas las expediciones.

Decidieron atacar cima un día más tarde que el resto de los equipos a fin de reponer fuerzas, pero la jugada salió mal. Junto con unos rusos y después de unas fuertes tormentas que dejaron la montaña cargada de nieve se dieron la vuelta por encima del campo cuatro ya con la cima a la vista pero con nieve por encima de la cintura. Muy desgastados por el esfuerzo y mermadas las fuerzas por los problemas de estómago decidieron regresar a casa esperando tener más suerte la próxima vez.

A pesar de todo y de haber perdido varios kilos no ha perdido la ilusión y mirando las fotos que nos ha traído no es de extrañar que ya empiece a pensar en su próximo viaje

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