Maddi Barber, cineasta: «El fin del mundo ya ha ocurrido, y no sólo una vez, sino muchas»

La cineasta Maddi Barber participó el pasado lunes, junto a Mirari Echávarri, en el ciclo ‘El Fin del Mundo’, organizado por Cendeac. La intervención de ambas llevó por título Secuencias-fantasma para un fin del mundo, y en ellas partieron de la destrucción de un territorio por la polémica construcción del pantano de Itoiz, en el Pirineo navarro, entre la década de los 90 y primeros años del 2000. Siete pueblos y tres reservas naturales fueron anegados, a pesar de una lucha vecinal y ecologista que se sirvió de las herramientas enraizadas en la desobediencia civil y la acción directa, y que duró quince años. La visión cinematográfica de Maddi Barber sobre y a partir de estos hechos se podrá ver en la Filmoteca Regional el próximo lunes 24, con la proyección de dos de sus trabajos, Urpean Lurra y 592 metroz goiti, que ya han pasado por festivales como Visions du Reel, San Sebastián, Porto Post Doc, Las Palmas o Alcances.

Una de las ideas sobre las que reflexionasteis tú y Mirari Echávarri en el ciclo del Cendeac fue la de que la imposición del pantano en los valles de Arce y Lónguida, y la destrucción de formas de vida y comunidades y hogares que supuso, era una de las formas de fin de mundo, pero también os referíais a la posibilidad de que eliminar el embalse sería otra forma de fin de mundo. ¿Es la historia entonces una sucesión irreparable de finales de mundo?

Nosotras hemos partido de la idea de que el fin del mundo ya ha ocurrido, y no sólo una vez, sino muchas. Desde ahí nos hemos propuesto mirar lo ocurrido en Itoiz como un fin del mundo concreto. Al fijarnos en el territorio nos hemos dado cuenta de que los mundos que construimos ahora han sido construidos encima de las ruinas de mundos pasados y que esos mundos cohabitan. Y esto se traduce en señales en el territorio. En Itoiz, por ejemplo, ahora hay una zona para bañarse, unas “playas”. La gente que se acerca admira el paisaje y puede llegar a pensar: ¡qué lago más bonito! Sin embargo, si pones más atención, empiezas a fijarte en los árboles que hay enfrente de la playa, que tienen la mitad de su tronco bajo el agua. Este tipo de cosas te llevan a pensar el mundo que había antes. Y esto no ocurre sólo aquí sino en muchos lugares. Lo que quizás cabe preguntarse es cómo han ocurrido esos fines del mundo, cuántos de estos fines han sido provocados por delirios megalómanos y por lógicas que son esencialmente patriarcales, coloniales, neoliberales, etc. Y cuáles eran evitables. Creemos que son procesos que se repiten y se reproducen en distintas latitudes, en distintos tiempos y a distintas escalas y que es importante reparar en ello.

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