Al mal tiempo…

Para los amantes de la montaña es momento de soñar. Hace más de 1 mes que no somos capaces de organizar una salida a la montaña en condiciones y desde la ventana de casa miramos las nubes cargadas de agua y nieve, que con su persistencia, nos han hecho olvidar cómo eran los días de buen tiempo. Este invierno nos hemos tenido que limitar a hacer excursiones a los montes de cerca de Aoiz, pertrechados con el chubasquero y el paraguas. Los gremios de la competencia disfrutan de la misma suerte. Todo el mundo tiene ganas de salir y ver el sol. Estos días el gimnasio está repleto de ciclistas y corredores que frustrados procuran afilarse en las monótonas bicicletas estáticas y tapices rotatorios tipo hamster. Hay a quien en su locura claustrofóbica le ha dado hasta por bañarse, bueno como lo llaman ellos, nadar. Pues nada, a darle duro.

El caso es que a la gente de la montaña eso de soñar se nos da bien y como es barato pues soñamos con lo más alto. Para este año hemos soñado que nos gustaría intentar una montaña grande. No somos nadie nosotros ilusionándonos. Al despertarnos nos hemos propuesto a hacer de nuestro anhelo un futuro recuerdo y hemos encargado unos vuelos para viajar a Nepal en Septiembre de este 2013. Por cierto, esto nos ha resultado bastante más caro.

Con el fin de mitigar las feas sensaciones que dejan las relaciones con el dinero, hemos preferido diferenciar entre “lo que vale y lo que cuesta”. Para nosotros, que hace ya mucho que no tenemos tiempo para dejar las cosas para un futuro, que vete tú a saber…, tener una ilusión vale mucho e intentar cumplirla, si se paga con dinero, cuesta poco. Decimos esto porque hemos sido unos privilegiados y hemos puesto en el recuerdo otras grandes ilusiones montañeras que costaron mucho, pero ahora no nos acordamos del dinero que teníamos o dejábamos de tener. Sin embargo, jamás olvidaremos lo vivido en aquellas montañas que para nosotros tanto valen.

Mihin Amarasinghe, Iñaki Eugui, José Ramón Telletxea “El pelos” y yo, Rubén Jiménez, nos vamos a intentar subir el Manaslu, una montaña de 8156 metros que está en Nepal.

Esta montaña, espectacular en sus formas, está situada en lo que hasta hace unos años era, el área restringida ocupada por la guerrilla Mahoista, que hoy está en el poder. Si el trekking del Everest es por su accesibilidad la Plaza del Castillo, el trekking del Manaslu es un viaje al pasado en cuanto a modos de vida y espiritualidad de sus habitantes. No es de extrañar que algunos amigos estén interesados en acompañarnos y realizar este viaje espectacular  de 15 días, alrededor de un coloso, que con su altura marca la vida y costumbres de los habitantes de la zona. Unas vacaciones deportivas y asequibles a cualquiera acostumbrado a pasear por la montaña y con ganas de conocer otras culturas a la que estás invitado si lo deseas y alguna vez lo has soñado. No te arrepentirás.