Fallece un vecino de Artaiz al arder la caldera y desatar un incendio en su casa

Komunikabidea: Diario de Noticias

Los bomberos combaten los últimos rescoldos en la casa incendiada, cuyo tejado se desplomó. Arriba a la izquierda, Mikel Cabodevilla

Mikel Cabodevilla, de 37 años, falleció en la noche del domingo al lunes en el incendio desatado en su vivienda de Artaiz (Unciti) después de que ardiesen una caldera y un deposito de combustible en la planta baja del inmueble. No obstante, todavía falta cotejar las pruebas de ADN para terminar de confirmar su identidad. La Policía Foral, que se hizo cargo de la investigación del siniestro, informó ayer el fallecimiento del joven que se encontraba en el interior de la vivienda cuando se desató el fuego, que afectó a toda la casa y derrumbó parte del tejado.

A las 0.33 horas del lunes, una llamada al teléfono 112 de SOS Navarra informaba del incendio en una casa de Artaiz y, según el testimonio de algunos vecinos de la localidad, habría sido el tío del fallecido quien habría alertado a emergencias, al estar su vivienda frente a la siniestrada.

Durante toda la noche bomberos del parque de Cordovilla y de Sangüesa y bomberos voluntarios de Aoiz trabajaron en la extinción del fuego, que resultó muy complicada debido a la gran cantidad de combustible que ardió. De hecho, más de seis horas después de que se iniciase el incendio y tras haber apagado las llamas, el fuego se reavivó sobre las 7.00 horas y los bomberos tuvieron que seguir con las labores de extinción. Fue necesario movilizar el camión escala, un camión cisterna y tres bombas rurales y, además, los bomberos de Sangüesa se encargaron de suministrar agua ya que la localidad carece de hidrantes.

PROBLEMAS PARA HALLAR LOS RESTOS. Debido a las complicaciones del incendio, al riesgo de caída de vigas y a las altas temperaturas que alcanzó el inmueble, los efectivos de bomberos no pudieron iniciar por la noche las labores de desescombro para descartar o confirmar la posibilidad de que el joven residente estuviera en el interior de la vivienda cuando se declaró el incendio. Aunque desde un principio la principal hipótesis era que se hubiese quedado dentro del inmueble, se inició la búsqueda del vecino de la localidad ya que se desconocía su paradero, su vehículo estaba en el garaje donde lo guardaba habitualmente y sus familiares no podían contactar con él.

No obstante, ayer por la mañana, una vez fue controlado el fuego y finalizaron las labores de remate y refresco, los bomberos iniciaron el desescombro de la vivienda y agentes de Policía Judicial y Policía Científica accedieron al interior de la vivienda para investigar lo ocurrido y averiguar si el inquilino se encontraba en su interior en el momento del fuego.

Desde Policía Foral señalaron en un primer momento que se necesitaría “tiempo” para esclarecer este extremo, sin embargo, tras varias horas de investigación, agentes del cuerpo autonómico confirmaron el fallecimiento de Mikel Cabodevilla, cuyos restos mortales fueron encontrados por efectivos de bomberos en el salón de la casa.

VÍCTIMAS DE INCENDIOS. Mikel Cabodevilla es la primera víctima de incendio en la Comunidad Foral en lo que llevamos de 2019. No obstante, Navarra, con un índice de muertes en viviendas por millón de habitantes (6,18) y un total de cuatro víctimas mortales, fue en 2017 la comunidad autónoma con mayor tasa de siniestralidad mortal por incendio o explosión en el hogar. Así consta en el informe realizado por la Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB).

EL FALLECIDO. Soltero y empleado de Gamesa en Aoiz.

Muy conocido en la zona. Mikel Cabodevilla, de 37 años, era el mayor de cuatro hermano y vivía en su casa de Artaiz, una localidad perteneciente al municipio de Unciti. Estaba soltero y trabajaba en Aoiz en la empresa Gamesa, aunque anteriormente también había formado parte de la plantilla de Acciona y TRW. Su familia era muy conocida en la zona, en especial por su padre, Luis Cabodevilla, que es el presidente del Concejo de Artaiz y miembro de una agrupación cultural sobre el Valle de Izagaondoa. El inmueble siniestrado en el que vivía Mikel funcionó durante mucho tiempo como casa rural, pero desde hacía unos años había pasado a ser su residencia habitual. Su fallecimiento ha dejado conmocionado al pequeño municipio en el que también vive su tío y en el que sus padres pasan los fines de semana.

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