Generosas maneras de hacer por Aoiz

Komunikabidea: Diario de Noticias

Imagen reciente de Francisco Oyarzun, Paco, en la tranquilidad de la huerta y jardín otoñal en su casa en Aoiz. (M.ZOZAYA)

En vísperas de presentar las últimas mejoras en el cementerio y el paseo de Zabalea de su Aoiz natal, Francisco Javier Oyarzun Celaya, Paco para los amigos, muestra su satisfacción por ver culminada una obra que dignifica el lugar donde reposan, entre otros, sus seres queridos.

La intervención comenzó el año pasado en el cementerio antiguo y ha continuado hasta completarla. Como otras tantas iniciativas propias, Paco Oyarzun tomó la decisión movido por un impulso que le lleva a hacer por Aoiz. Fue él mismo quien al detectar el deterioro del muro y el mal estado del camino se puso en contacto con el Ayuntamiento para intervenir cuanto antes, tal y como él recordaba entonces: “En una de mis visitas al cementerio lo vi y pensé: Hay que hacer algo y hay que hacerlo bien”.

Con esta actitud y autoexigencia, comenzó a implicarse hace una década, sensibilizado con la mejora de su villa y otras cuestiones de índole cultural. Lo hizo en base a un deseo que le nació muy adentro hace ya algún tiempo: aportar su grano de arena para preservar el patrimonio agoizko, mejorar su urbanismo y contribuir a la formación de sus vecinos y de otros jóvenes talentos navarros.

Conjuga y practica bien los verbos poder, querer y hacer, por Aoiz. Mira, escucha e interviene en su patrimonio y cultura en las causas que considera susceptibles de reparación o merecedoras de ayuda económica.

Ha dotado de uniformes a la banda de música Bilaketa (2008) y a reformar el edificio que alberga la escuela de música. También a crear las Becas Artísticas que llevan su nombre (2009), para toda Navarra. Y a ellas se suman las de inglés, dirigidas a estudiantes de la villa.

La enumeración es larga e incluye los campeonatos de mus y de brisca para jubilados, la colaboración con el Coro San Miguel, Cabalgata y residencia de la tercera edad, así como la última restauración de los bancos del camino del pantano. Pero sin duda, la obra cumbre fue la restauración y mejora del puente de Aoiz y su entorno (2010).

Crearon después a nivel familiar la Asociación Amigos del Puente de Aoiz, con un objetivo principal: mantener y difundir el puente a través, por ejemplo, de concursos de pintura que ya cuentan su novena edición y han llevado a cientos de estudiantes hasta la joya medieval agoizka.

“El puente era el 90% de mi felicidad, el río y la losa la alegría de mi familia; el río y la pesca, la mía propia. Cuando ví que se había caído un trozo, pensé que había que arreglarlo.

Los recuerdos estivales de Paco Oyarzun le llevan al Aoiz de los años sesenta, con una tercera parte de habitantes de los que ahora tiene. “Era un pueblo solidario, éramos pocos y nos conocíamos todos. Las cuadrillas tenían mucha importancia. Éramos amigos para todo”, expresa.

De ese Aoiz donde nació un 19 de enero de 1935 se marchó Oyarzun muy pronto a causa del trabajo de su padre, inspector de montes, que llevó a la familia a vivir, entre otros lugares, al Señorio de Bértiz. De allí el joven salió a Oronoz-Mugaire para estudiar Comercio en el colegio de los Maristas.

Finalizados los estudios y la mili voluntaria en aviación (Agoncillo de Recajo) se instaló en Madrid como administrador de obras en una constructora. De allí, a la siderurgia de Avilés y a Linares (Jaén) como jefe de administración de una gran empresa metalúrgica. En Linares conocería el amor de su vida, Encarni Carrasco, con la que tuvo cinco hijas. Se instalaron en Madrid, donde Oyarzun construyó su patrimonio.

DE VUELTA. Tras su jubilación a los 58 años, fijó su residencia en Aoiz a donde volvía con toda su familia siempre que podía. Supo el hombre transmitir bien esa pasión a los suyos y cuando le llegó el momento de intervenir en el pueblo, lo hizo contando con su respaldo. Hoy todos comparten la alegría de ver cómo luce el puente restaurado.

Guiado por su propia inquietud, Paco Oyarzun deja en Aoiz obras duraderas y también regala oportunidades a jóvenes merecedores con menos recursos. “Lo fundamental es que comparte por iniciativa propia. Su generosidad nos permite hacer cosas y se mantiene coherente en cada legislatura, declara el alcalde, Unai Lako.

Feliz de poder hacerlo, Paco Oyarzun desea aprovechar el tiempo. Confiesa no tener prisa por marcharse. “Quisiera tener mucho para hacer más y seguir a lo nuestro, afirma convencido, entre alegres canarios de colores.

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