400 personas acudieron al homenaje a los fusilados en Aoiz

Organizado por el Autobús de la Memoria, precisamente en el último día de su viaje para recordar por todo Navarra el horror de la Guerra Civil y sus consecuencias, el colectivo Ahaztuak, 1936-1977, y un grupo de vecinos de Aoiz, ayer tuvo lugar en Aoiz el homenaje a los 24 fusilados de la villa y del valle de Lónguida. El amplio programa se desarrolló durante más de dos horas, dividido en dos partes: la primera en la Casa de Cultura y la segunda, en torno al monolito que en su memoria levantó el Ayuntamiento agoizko el pasado año.

Tras la txalaparta de Mikel Lozano y Mikel Lako, Ibai Fernádez abrió el acto dando la bienvenida a todos, especialmente a los familiares de los asesinados y destacó la dignidad con la que supieron vivir la guerra y sus consecuencias, como haber perdido a sus seres más queridos, y los oscuros años del franquismo y su represión. Resaltó también la capacidad que tuvieron de vivir su sufrimiento, con dificultades y sin rencores. “Sus hijos y nietos nos han recordado que perder la guerra, no legitima a nadie”, finalizó. Tras su intervención dio paso a Javier García, representante del Autobús de la Memoria que destacó en su lectura los cuarenta años de falta de libertad y prohibiciones; la impunidad de los fascistas y la falsedad de la democracia “constituida sobre los pilares del franquismo”. Reivindicó la memoria histórica y “las ideas de libertad justicia, igualdad y solidaridad, que defendieron los fusilados”.

La voces dieron paso a la imagen y se proyectó un vídeo en el que se escucharon los testimonios en primera persona de vecinos de Aoiz, de familias con las que se ensañaron en el 36, como los Gil Istúriz. y Esther León, hija de Aurelio León, que reprodujo sus recuerdos, de niña de seis años, de la noche en la que se llevaron a su padre, que había sido alcalde.

De aquellos terribles días habló también el agoizko Aritz Ugalde que interpretó al piano dos conocidos temas del cantautor Fermín Valencia, asiduo en estos actos y que también se acercó ayer a Aoiz. Hacia la recta final del homenaje, subieron al escenario los familiares homenajeados, quienes recibieron flores y el especial aurresku de los dantzaris: Asier Armendaritz, Arantza Larrea, Garazi Iribarren, Mikel Villanueva. Ikerne Arizkuren, leyó una emotiva carta escrita por su tío, Martín Gil, antes de morir.

En la calle, esperaban los Gigantes, el recién estrenado zanpantzar que acompañaron a los familiares a depositar las flores, en la segunda parte del acto, frente al monolito que el Ayuntamiento levantó el año pasado en su memoria. Con el aurresku de Asier Otano y la lectura de dos comunicados, en euskera y castellano, acabó el homenaje de ayer en Aoiz a los fusilados del 36 que se completó con una charla de Emilio Majuelo y una exposición anterior, según expresó Unai Lako.

Música, cuentos, flores y poesía

El sentido homenaje que ayer se tributó a los 24 fusilados en 1936 en Aoiz y Lónguida llevó ayer aire de fiesta a la villa. Eso sí, lo hizo de la mano del “Autobús de la Memoria”, y de los vecinos de Aoiz y del valle empeñados en que se restaure parte de la historia colectiva para siempre. En el escenario: txalaparta, piano y guitarra, en el homenaje a los que soñaron por un mundo mejor. Cuentos, que le contaba, por ejemplo, a Fermín Valencia su padre, historias verdaderas, y a los que él puso la música: cuentos de la Memoria: “Maravillas”, de Larraga y el malherido del alto de Loiti. Tampoco faltaron las flores para el recuerdo depositadas en el monolito y la poesías de Martín Fierro, a la que dio lectura Kiko Lako, momentos antes de cerrar el acto, no sin antes incidir en la idea básica de la soleada mañana. “El mejor homenaje que les podemos hacer, es continuar con sus ideas”, subrayó. Lema repetido una y mil veces en las diferentes plazas en las que el “Autobús de la Memoria” ha parado para homenajear a los que lucharon y murieron por defender sus ideas republicanas, abertzales y socialistas. Por ellos y sus familiares.

Testua: Diario de Noticias
Argazkiak: Joselu, Zaldiko eta Kris